diciembre 12, 2010

Un beso y un Adiós en una despedida Épica



Fui por un par de días a Santiago para cancelar la deuda que tenía con una de las bandas más espectaculares de la escena rockera mundial. Sí, estoy hablando de Faith No More, pues por distintos motivos no pude asistir a sus anteriores presentaciones en nuestro país; sin embargo, no podía perderme este pedazo de historia.

Muy pocas bandas pueden darse el lujo de venir dos años seguidos y hacer tres shows, y llenar en cada uno de ellos; unas cuantas dicen que el público chileno es el mejor y el más loco de todos; pero sólo hay UNA con la que existe una relación que comenzó a desarrollarse en aquel lejano 1991, en que mediante dos soberbias actuaciones y agarrón de poto a Vodanovic incluido, se escribió uno de los grandes capítulos del Festival de Viña...una relación que año a año fue creciendo hasta producirse una simbiosis tal entre los muchachos de Patton y sus fanáticos, que se habla de una conexión única en su tipo.

Creo que no muchas personas, fuera de los que nos gusta la banda, entienden lo importante de esta última visita: era el último show de la gira 2.0; la última vez que se les iba a ver tocando juntos; y por último, pero no menos importante, que hayan optado por nuestro país como última fecha para despedirse de una vez por todas de los escenarios, en desmedro de ciudades importantes o de su natal San Francisco...escucharon el clamor de los incondicionales plasmado en miles de firmas, y se decidieron por los "puteros" para poner un broche de oro a esta gigantesca historia de amor, locura y escupitajos...como el tatita dios manda.

Esto venía dando vueltas en mi cabeza cuando recién salía de Osorno rumbo a la capital. Se supone que serían unas largas 12 horas, pero se me hicieron cortas pues escuchaba cada uno de los himnos de LA BANDA. A veces despierto, otras medio dormido y otras soñando, me sentía cantando al lado de Patton, disculpándome por no haber estado en los otros recitales. Pensaba una y otra vez en lo temas que iban a interpretar, y en que fueran cuales fueran quedaría igualmente satisfecho.

Satisfecho 100%, ya que FNM es de las poquísimas bandas que pueden darse el gusto de dejar de tocar canciones emblemáticas adoradas por los fanáticos, para tocar otras también adoradas. Se pueden dar el lujo de hacer diferentes setlist en cada una de sus presentaciones del tour de despedida...no completamente, pero sí con varios temas distintos. Si se le pregunta a un fan de FNM, casi con total certeza puedo decir que todos, o la mayoría de nosotros, no tenemos de favoritas a las mismas canciones, cosa que observo con mis amigos, pues, a todos los que nos gustan los oriundos de San Francisco, cantamos, nos emocionamos, y contamos entre nuestras elegidas a canciones que no son las mismas. Entonces ya me había hecho un setlist ideal en mi cabeza, el que no estaría tan alejado del que llevarían a cabo el día domingo.

A las puertas del Estadio Bicentenario de La Florida me encontraba. Creo que eran alrededor de las seis y media de la tarde. Afuera se sentía parte del show de la locura de Israel, Monotonix, que me arrepentí de no haber alcanzado a ver. Miré una y otra vez los rostros de los, que al igual que yo, esperaban ansiosamente poder entrar al recinto a ser parte de esa comunión tan esperada. El nerviosismo y la impaciencia los llenaba.

Tendría que esperar un poco más, aunque esa espera no sería tediosa, pues el Señor Claypool y Cía. se disponían a entregar dosis de una droga bizarra en forma de excelentes bases de bajo, las que serían disfrutadas en vivo por primera vez por miles de chilenos. Pasó rápido el tiempo, y no pude disfrutar de la mejor manera la lección que daban esos tres brillantes músicos, ya que en mi mente seguía elucubrando todo tipo de reacciones a la actuación de FNM, y repasaba una y otra y otra vez los temas que anhelaba que tocaran.

No recuerdo si la hora era más cercana a las 21:20 ó a las 21:30, pero sí recuerdo lo que sentí cuando se apagaron las luces del estadio y se encendieron las del escenario, aunque me resulta bastante difícil explicarlo, sólo sé que la emoción por ser parte de esta historia era lo más grande en ese momento. Un pestañeo, y salen los cinco enfundados en un inmculado traje blanco -con la excepción de Puffy- y con el agradecimiento que se leía en sus rostros, comenzó Bordin y siguieron los demás: Epic empezaba a sonar y a desatar la histeria en el estadio. Esto ya pintaba para memorable, al final del tema todos tarareando la parte del teclado! Luego pegadito uno de mis favoritos Everything's Ruined (una de las sorpresas!) y Be Aggressive...y comenzaba a cumplirse el sueño de mi setlist!!! Un salto constante, gritos desgarradores, sudor, un maldito olor a marihuana -y a otras cosas- y cámaras y celulares eran ya compañeros del quinteto.

Sólo habían pasado tres canciones y ya estaba cansadísimo; pudo haber sido el largo viaje, el cansancio acumulado del trabajo o quizá algo más...en mi opinión fue el relajo que vino a mí luego de verlos aparecer y que todo saldría como había imaginado. Luego vinieron Caffeine y la, a mi gusto, innecesaria "Ben" (cover de M.J.), todo esto aderezado entre tema y tema con las frases de Patton y Bottum en un correcto, pero chistoso español. The Gentle Art of Making Enemies traía sus primeros acordes y a mi cabeza sólo venía la frase happy birthday, fucker! Descontrol total, para seguir con otro punto alto de la noche, Last Cup of Sorrow. No sé por qué, pero siempre asocié este tema con "Stripsearch", por eso extrañé este último esa noche. Al terminar "Last Cup...", vinieron muchas risas, pues Bottum pregunta "están bien?", y Pattón agrega "la raja!", y luego leen un lienzo del rock area, el ya mítico happy ending, fuckers, que Mike agradece sinceramente. Comienza Helpless, y esa sensación del principio vuelve, tema emocionante de principío a fin, en donde 20 mil gargantas se desgarraban gritando un sentido help! help! help! Sin hacerse esperar se lanzan con Cuckoo for Caca.

Otro momento importante de la noche llegó con Evidence, tema que en sudamérica acostumbran (acostumbraban...snif) cantar en español, y como Patton dijo "es un lamento mapuche, versión gringo"...sencillamente notable! Esta dio paso a otra de las gratas sorpresas de la noche, me refiero a la sensacional "As the Worm Turns" con su intro que pone los pelos de punta en su versión en estudio, así que imagínense de qué manera lo hizo en vivo! De aquí en adelante sólo momentos memorables, una muestra de ello fue la interpretación de mi favorita entre todas Midlife Crisis...gritada a todo pulmón por todos los asistentes y con casi cuatro minutos de un salto sincronizado de toda la gallada, incluso cuando cantamos a capella "...you're perfect, yes it's true, but without me you're only you...". Aquí Patton se coloca una máscara estilo sadomasoquista, con burlas hacia don francisco incluidas, para deleitarnos con la cásica Spirit. Siguieron King for a Day y el tremendo cover que realizaron de Qué he Sacado con Quererte, de nuestro ícono cultural Violeta Parra. Para terminar la primera parte con dos verdaderos himnos: Ashes to Ashes y la apoteósica Just a Man, para retirarse, pero por suerte volvería para seguir con el show.

El primer encore fue con tres verdaderos clásicos de la banda: la sorpresiva Zombie Eaters; Surprise, You're Dead!, con sus poderosos riffs de corte thrashero; y la fiesta se instaló nuevamente con We Care a Lot. Nuevamente se retiraron del escenario, y el estadio se vino abajo pidiendo que volvieran, pues aún quedaba cuerda...a mi alrededor oía como nacía un rumor que pedía "Digging the Grave", lo cual se vería satisfecho con el segundo encore. Ahí tocaron el éxito de los Commodores Easy, y las parejas presentes se fundían en un abrazo casi sin tiempo, para dar paso a un eterno beso que parecían también dar a la banda...y llegó la esperadísima agresividad de Digging the Grave, provocando en la concurrencia un mosh generalizado.

Ya con el último encore se comenzaba a respirar en el ambiente la tristeza, la melancolía, pero también la alegría, el agradecimiento, el orgullo. Kiss & Say Goodbye, de The Manhattans fue la guinda de la torta para este monumental espectáculo: "Este ha sido el día más triste de mi vida. Los convoqué hoy para darles una mala noticia. No podré verlos más, por...debido a nuestras obligaciones. Y a las suyas, putos y puteros. Y como este es nuestro último dia juntos, los quiero tener en mis brazos, una última vez. Cuando se den vuelta y se vayan, no miren hacia atrás. No miren hacia atrás, bien? Porque quiero acordarme de ustedes, así mismo. Hermanos y Hermanas, simplemente besémonos y digamos el puto adios", con estas palabras empezó el adiós de FNM de los escenarios, que nos demostró por última vez de qué esta hecho Faith No More, lo buenos músicos, artistas y personas que son. Fui parte de un acontecimiento que quedará por siempre en los corazones de los que asistimos ese día, también en los de Patton, Gould, Bottum, Hudson y Puffy; fui parte y perteneceré por siempre  a la representación de una hermosa historia, al adiós de unos maestros que estuvieron presentes en gran parte de mi vida, y que seguirán estándolo.

Gracias por todo, Faith No More!

Pd: Finalmente no fue mi setlist ideal, pues me faltaron unos cuantos temas que habría puesto en lugar de otros. Estos son: Falling to Pieces, Stripsearch, Take This Bottle, The Crab Song, A Small Victory y Ricochet.

Pd2: Lo único que me molestó de ese día fue la música que colocaron entre las bandas; si no había nada mejor que colocar, mejor hubiésemos estado en silencio. Y pero aún, el olor a marihuana. Para donde miraba estaban fumando, lo que mezclado con la extraña música me hacía pensar que en realidad estaba en otro sitio. Ah! y cómo no mencionar a los tontitos de los escupos...aunque Patton los haya pedido, no deja de ser algo asquerosísimo.

Pd3: Espero que se le pase el enojo.


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