El Verano de Kikujiro es una de las tantas obras maestras salidas de la mente creativa del prolífico y multifacético Takeshi Kitano, quien nuevamente aparece en los créditos como el duro Beat Takeshi. De las películas de este director que se alejan de la temática de violencia y yakuzas, a mí gusto, ésta es la más hermosa...tal vez sólo pueda ser desplazada por la minimalista A Scene at the Sea.
Ante nosotros se presenta una road-movie de tomo y lomo, que retrata el viaje que hacen dos personajes muy distintos, pero más que eso estamos frente al viaje de redención del viejo y tosco Kikujiro; un tipo que fue miembro de una organización yakuza, que no concibe otra cosa que aprovecharse de todo el que se le cruce hasta en lo más mínimo, y que anda por la vida tratando de hacer el menor esfuerzo posible por sobrevivir. Sin embargo, esto comienza a cambiar cuando el hombre se topa con el pequeño Masao, quien ha salido de vacaciones del colegio y decide ir en busca de su madre. En el momento en que se decide que Kikujiro lo acompañe, sus caminos se entrelazan y ya no volverá a ser lo mismo para ninguno de los dos.
Este es el punto de partida para la road-movie, y también comienza el viaje interno del ex yakuza, quien con la ayuda de su pequeño compañero, poco a poco -y pese a resistirse durante mucho momentos- irá enmendando el camino e irá directo a convertirse en un mejor hombre, en alguien que confíe en otra persona...alguien que esté dispuesto a ayudar sin que sea necesario recibir algo a cambio
Conforme van llevando a cabo esta noble empresa, la pareja vive mágicos y divertidos momentos, pero también de los otros; aunque cada vez que eso acontece, Kikujiro inventa todo tipo de juegos que alejan al niño de la realidad. Conocen unos divertidos y entrañables personajes: un par de motociclistas que no dudarán en hacer que Masao lo pase muy bien, pues se prestan para cada una de las locas ideas que se le ocurren al grupo que reunieron.
Una hermosa película que no estaría completa sin la bella, pero muchas veces melancólica, música del asiduo colaborador de las obras de Kitano...sí, adivinaron, es Joe Hisaichi, quien con sus preciosas composiciones compone el calce perfecto para la idea de esta historia, tan entretenida que las dos horas de duración no se notan, tanto así que quedé con ganas de saber más de estos dos personajes, y de los que conocen en su viaje.

2 comentarios:
Tu reseña hace sonar muy atractiva la película. Afortunadamente, la tienen en una de las bibliotecas de la U.
Igual fue imparcial la reseña, pero así soy con mis favoritas. No te arrepentirás de visionarla.
Publicar un comentario en la entrada