Llevamos un poco más de una semana de este nuevo año. Del último, dicen algunos; uno de grandes cambios, dicen otros. Ciertamente será un año que no dejará a nadie indiferente; seremos testigos de lo que sucederá con el movimiento estudiantil...¿serán sus demandas escuchadas o tendremos que seguir viendo y sufriendo las marchas y sus respectivos desmanes (que ya se debería decir que es un "valor" agregado)?...apuesto por esto último, pues estoy seguro de que el gobierno no dará su brazo a torcer; situación que, como vino sucediendo de mitad del año pasado hacia adelante, repercutirá en el nivel de aprobación a la gestión que ha cumplido el Presidente Piñera.
Al parecer se han estado incrementando las dudas que se tenían respecto a las promesas de campaña. Muchos se preguntan qué pasó con la mano dura para los delincuentes y con lo dicho acerca de bajar los niveles de delincuencia y la sensación de miedo de la gente. ¿Tal vez no es tan fácil acabar con ella? ¿O no se ha hecho nada para disminuirla? ¿O habrá que hacerle caso al ministro Hinzpeter -quien dijo que la promesa fue acabar con el narcotráfico y no con la delincuencia-?
Sinceramente, creo que esto no está bien; pero tampoco está bien que los señores de la Concertación ahora pongan el grito en el cielo por estos dos temas, pues lo que ellos hicieron durante los veinte años que estuvieron en el poder fue poco y nada...es más, los niveles de delincuencia se incrementaban cada año, y la puerta se hacía cada vez más giratoria. Para que hablar de que la brecha existente entre colegios y liceos municipales con los particulares se hizo enorme en estas dos décadas.
A pesar de que los que ahora son oposición acusan al gobierno de no oír las peticiones de los estudiantes, deben acordarse de que cuando eran gobierno tampoco lo hicieron...con la honrosa excepción de lo que logró el movimiento pingüino cuando estaba en el poder Michelle Bachelet...no fue mucho, pero algo es algo. Por otro lado, el actual Presidente de la República reclamaba al gobierno de ese entonces que escuchara las demandas de los estudiantes, e instaba a los alumnos a manifestarse y luchar por sus derechos.
¿Qué nos demuestra esto? Nada nuevo, pues es algo que sabemos desde siempre, pero no todos desean darse cuenta. Aunque sí nos demuestra que los dos grandes bandos políticos desean su propia conveniencia para seguir como parásitos mandando, con unas ansias enormes de poder y muchas ganas de enriquecerse. Una muy buena manera para cambiar esto y mostrar nuestro descontento, es ejercer el derecho a voto, y con mayor razón ahora que fue aprobado lo de la inscripción automática. Como ya mencioné antes, los problemas no vienen de un solo lado, porque acá en Chile la clase política está viciada, sin importar el sector que defienda.
Y qué mejor que este año para que comience de una vez por todas el cambio que tanto necesita nuestro país, pues estoy -y muchos como yo- hastiado de los que nos dirigen, harto de injusticia, de desigualdad, de una educación regular, de la maldita delincuencia, de empresas sin vergüenza y sin escrúpulos, de senadores y diputados que ganan millones de pesos y hacen poco o nada para merecerlo, de que los precios de todo suban continuamente, y de que muchos empresarios sean incapaces de pagar sueldos dignos que sirvan para vivir y no sólo para sobrevivir.
Sin embargo, si las cosas no cambian diré: FUCK THIS SHIT e iniciaré mi carrera política para estar arriba siempre, esté o no esté en el poder; además deseo un sueldo millonario haciendo el mínimo esfuerzo...¡Ah! ¡Y quiero mi Ipad, ahora!
Al parecer se han estado incrementando las dudas que se tenían respecto a las promesas de campaña. Muchos se preguntan qué pasó con la mano dura para los delincuentes y con lo dicho acerca de bajar los niveles de delincuencia y la sensación de miedo de la gente. ¿Tal vez no es tan fácil acabar con ella? ¿O no se ha hecho nada para disminuirla? ¿O habrá que hacerle caso al ministro Hinzpeter -quien dijo que la promesa fue acabar con el narcotráfico y no con la delincuencia-?
Sinceramente, creo que esto no está bien; pero tampoco está bien que los señores de la Concertación ahora pongan el grito en el cielo por estos dos temas, pues lo que ellos hicieron durante los veinte años que estuvieron en el poder fue poco y nada...es más, los niveles de delincuencia se incrementaban cada año, y la puerta se hacía cada vez más giratoria. Para que hablar de que la brecha existente entre colegios y liceos municipales con los particulares se hizo enorme en estas dos décadas.
A pesar de que los que ahora son oposición acusan al gobierno de no oír las peticiones de los estudiantes, deben acordarse de que cuando eran gobierno tampoco lo hicieron...con la honrosa excepción de lo que logró el movimiento pingüino cuando estaba en el poder Michelle Bachelet...no fue mucho, pero algo es algo. Por otro lado, el actual Presidente de la República reclamaba al gobierno de ese entonces que escuchara las demandas de los estudiantes, e instaba a los alumnos a manifestarse y luchar por sus derechos.
¿Qué nos demuestra esto? Nada nuevo, pues es algo que sabemos desde siempre, pero no todos desean darse cuenta. Aunque sí nos demuestra que los dos grandes bandos políticos desean su propia conveniencia para seguir como parásitos mandando, con unas ansias enormes de poder y muchas ganas de enriquecerse. Una muy buena manera para cambiar esto y mostrar nuestro descontento, es ejercer el derecho a voto, y con mayor razón ahora que fue aprobado lo de la inscripción automática. Como ya mencioné antes, los problemas no vienen de un solo lado, porque acá en Chile la clase política está viciada, sin importar el sector que defienda.
Y qué mejor que este año para que comience de una vez por todas el cambio que tanto necesita nuestro país, pues estoy -y muchos como yo- hastiado de los que nos dirigen, harto de injusticia, de desigualdad, de una educación regular, de la maldita delincuencia, de empresas sin vergüenza y sin escrúpulos, de senadores y diputados que ganan millones de pesos y hacen poco o nada para merecerlo, de que los precios de todo suban continuamente, y de que muchos empresarios sean incapaces de pagar sueldos dignos que sirvan para vivir y no sólo para sobrevivir.
Sin embargo, si las cosas no cambian diré: FUCK THIS SHIT e iniciaré mi carrera política para estar arriba siempre, esté o no esté en el poder; además deseo un sueldo millonario haciendo el mínimo esfuerzo...¡Ah! ¡Y quiero mi Ipad, ahora!
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